Ilustración :Angela Carrasco

sábado, 17 de enero de 2009

Caerán más lágrimas en la aldea por Belong


Caerán más lágrimas. Me lo dijo ella una noche de las que subía a su casa después de cenar. Era una costumbre heredada. De niña, yo subía de la mano de mi abuela. La cocina de su casa y la lumbre siempre encendida convertían las noches más frías en cálidas historias. Ella, a veces su marido, y mi abuela contaban la vida, contaban pasados y muertos, contaban dolores y alguna pérdida, contaban los más prohibidos pecados y alguna alegría. Mientras, la niña crecida en que empecé a convertirme, les escuchaba. Pasó el tiempo y seguía subiendo cada noche. Sola, y luego acompañada por el hombre al que hoy lloro. Su cocina y las sillas bajas, algún gato receloso, los rescoldos cuando se nos hacía tarde y esa forma suya de acogernos. Nos daba cobijo sin saberlo. Era fácil encontrarnos allí sin tener que dar explicaciones, era costumbre echar un rato junto a la lumbre, con los vecinos, antes de acostarse.
Una noche, nos marchábamos los dos y ella me dijo que esperase. Su marido se había acostado y quería me quedase mientras cerraba. El hombre al que hoy lloro, sus ojos en mis ojos, se despidió y nos quedamos solas.
“Si no vas a quedarte con él, si no quieres pasar todas las noches con él, no dejes que lo siga creyendo.” Dolida por lo directo y certero de sus palabras, no supe qué decir. Ella, sabia como quien ha vivido el fracaso y la gloria, cerró la puerta justo después de decirme “si no lo haces, lo perderás y después, caerán más lágrimas” .
Texto :Belong

1 comentario:

  1. La chica de los pendientes blancos.20 de enero de 2009, 12:34

    A veces sucede así en la vida ; siempre caerán más lágrimas por unos motivos u otros.También es cierto que la tristeza es un muro entre dos jardines.Un abrazo.

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